Vaya, un concurso para escribir sobre cosas malas que quieres borrar de tu memoria; ¡que terapéutico!, he pensado al leerlo. Y es que justo hace unos días que me han operado. Me han arreglado. Resulta que yo veía doble, así de claro, dos imágenes diferentes entrecruzadas. Dos veces la realidad pero confusa; es una cuestión casi filosófica. La visión doble me daba dos puntos de vista de la realidad pero me hacía confundir las letras al leer, me impedía ver con claridad en la lejanía, todo esto además de que me producía un molesto dolor de cuello ya que tenía que girar la cabeza (hacía el lado izquierdo), para ver un poco mejor.
Llegó el día de la operación. Miedo, pijama verde de hospital, gorrito, toda la parafernalis. Le pregunté al médico si en la operación vería lo que me iban a hacer. “No”, me dijo “estás como cegado, no ves nada”. Je je je. No fue así. Vi perfectamente todo lo que me hacían: los hilos, las pinzas, las gasas y además les hacía preguntas. Entonces pensé que estaba viendo la realidad desde el otro lado. No lo que ve el médico sino lo que ve el paciente. No lo que ve el cirujano, sino lo que ve el corazón. Los que sufren, lo ven todo diferente, lo ven “desde dentro”. ¿Cómo se ve la injusticia desde el que la padece? Vemos en la tele todos los días desastres, muertes, penas y a veces alegrías. Pero pocas veces intentamos ver la auténtica realidad. Creo que es muy interesante ver los problemas desde donde se padecen. Así entenderemos muchas más cosas de este mundo tan increíble y maravilloso que nos a tocado vivir. Desde mi punto de vista, claro.
El caso es que ahora veo simple, solo una imagen, voy con la cabeza recta, y divago acerca de qué he ganado y qué he perdido. Ahora veo mejor, pero veo menos, es paradójico. Creo que la realidad es la suma de muchos puntos de vista, de todos los puntos de vista. Yo ahora, por lo menos, tengo el mío, y bien claro.

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